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Situada a la entrada del pueblo viniendo desde Sevilla, se sitúa un
“morabito” o “rábitha”, construido en el período almohade (1.100-1.200). A
raíz del siglo XVI se le denominaría como Ermita de Nuestra Señora de Guía, al haber aparecido
junto a sus muros en el mes de mayo de 1.525, una Imagen Mariana titulada de Guía, de ahí que desde
entonces a dicho recinto religioso de le denominase con su advocación. Debemos aclarar que hasta el
año de 1.634 el terreno donde se levanta la citada ermita perteneció a la vecina localidad e Camas,
fecha en la que fue adquirida, por el señor don Pedro de Guzmán, conde duque de
Olivares.
Su cabecera, de planta cuadrada, está cubierta con una cúpula octogonal sobre trompas y en el
interior decorada con arquerías ciegas de pequeños arcos mixtilíneos y apuntados que apoyan sobre
columnitas. Este morabito se salvó de la destrucción al adosársele en el siglo XVII, una nave a dos
aguas y jugar desde entonces papel principal en el edificio. En la parte derecha de los muros que
sostienen la cúpula, se han encontrado pinturas murales del siglo XVI. En el interior pueden
citarse: una imagen de Santa Lucía y la Virgen de Guía, ambas del siglo XVII, Nuestro padre Jesús
de las Tres Caídas del siglo XX, así como un relieve en forma de medallón que representa al
Salvador y puede datarse en la segunda mitad del siglo XVI. Las primitivas reglas de la Hermandad
fundada entre sus muros data de 1.645.